lunes, 3 de junio de 2013

We can't stop

A veces, a menudo, casi siempre, la duda esta en que camino elegir.
A veces, a menudo, prácticamente siempre, la respuesta está en tu corazón.

Cuando creces y los años pasan, pasa el colegio, el instituto, el bachillerato, la mítica selectividad, la Universidad. Estás en medio del mundo, un mundo sin sentido, desordenado, caótico, ilógico, infundado, loco, desorientado, y luego estás tú, ahí en medio.
Pero eres imparable. No hay nada ni nadie que pueda deternte, no hay nada que pueda frenarte, siempre hacia delante, siempre recto, vista el frente, paso tras paso.

Si caes te levantas, te ayudan a levantarte. Sino, tal vez, y solo tal vez, no te dejen caerte.
Intentas hacerte un hueco en el caos, y probablemente lo consigues, aunque a ratos te sientes perdido, te sientes parte del caos, del desorden, eres otra mota de polvo, otro grano de arena, pero eres imparable.
Te lleva el viento, vuelas con el viento, y nada te detiene.

Tal vez, y puede que solo tal vez, encuentres tu lugar en el mundo. Cuando después de correr quilómetros, después de cruzar desiertos, mares, lagos, selvas, ríos, océanos y montañas nevadas, te pares, te sientes en el sofá con una taza de café vienés en la mano y digas: hola.

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