No encuentras una frase adecuada, una frase que pueda resumir todo lo que sientas por esa persona, porque sabes, que por mucho que intentes acercarte no lo conseguirás, y sabes que nada podrá resumir lo que sientes, porque no hay palabras.
Una persona por la que darías la vida entera, una persona a la que tal vez no conozcas tanto como te gustaría y de la cual tal vez te estés perdiendo muchísimas cosas, pero no te importa. No te importa porque la necesitas, y la necesitas con toda tu alma.
En los malos momentos te aferras a ella como si desde la distancia más infinita y la realidad más irreal pudiera escucharte, pudiera oírte y tranquilizarte, como si saber que está en alguna parte, sea donde sea, y que tal vez vea lo que le dices, le llegue tu amor y tu cariño, tu admiración, tu todo.
Porque en el fondo, lo único que queda después de la frustración es la esperanza.
La esperanza te mantiene vivo.
-H.
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